20 de abril de 2026
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Terror y extorsión en los mercados sobre ruedas de Tijuana: comerciantes, bajo la mira del crimen

Este suceso, junto con las constantes amenazas, subraya la vulnerabilidad de los comerciantes y la urgente necesidad de una respuesta efectiva por parte de las autoridades.

Tijuana BC 19 de septiembre de 2025.-El miedo se ha convertido en una mercancía más en los mercados sobre ruedas de Tijuana. En días recientes, comerciantes de varias colonias de la ciudad han denunciado la aparición de panfletos amenazantes que exigen el pago de «derecho de piso» a cambio de poder trabajar. 

Estas amenazas, presuntamente firmadas por grupos delictivos, no son un fenómeno nuevo, pero su frecuencia y agresividad han escalado, afectando el sustento de cientos de familias que dependen del comercio. La situación ha llegado a un punto crítico con la distribución de estos mensajes en zonas como El Soler, La Alemán y La Pancho Villa, generando terror entre los vendedores y la comunidad.

La ola de extorsión ha derivado en hechos de violencia lamentables. El pasado 24 de agosto, un ataque armado en el mercado sobre ruedas de la colonia Mariano Matamoros dejó como saldo una mujer muerta y un menor de edad lesionado.

Este suceso, junto con las constantes amenazas, subraya la vulnerabilidad de los comerciantes y la urgente necesidad de una respuesta efectiva por parte de las autoridades.

La crítica al actuar de las autoridades: ¿estrategia o inacción?

Frente a este panorama, la respuesta de las autoridades locales y estatales ha sido objeto de severas críticas. Aunque se han realizado algunas detenciones de presuntos extorsionadores y se han presentado nuevas estrategias de seguridad, la percepción general es que estas acciones son insuficientes y reactivas.

Por un lado, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Municipal (SSPCM) ha celebrado arrestos como el de cuatro personas sorprendidas dejando los panfletos amenazantes. Estas detenciones, según la autoridad, son resultado de la denuncia ciudadana y de operativos de respuesta rápida.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, los comerciantes y líderes empresariales denuncian una falta de prevención real. La ciudadanía vive con el temor constante a las represalias, lo que limita la denuncia formal y, con ello, impide una investigación profunda. Durante mucho tiempo, la respuesta oficial fue la de minimizar el problema, llegando incluso a negar la existencia de esta problemática.

Aunque se han creado «escuadrones especiales» y se ha presentado una «Estrategia Estatal contra la Extorsión», la confianza en las instituciones sigue siendo frágil. Mientras la delincuencia se organiza para infundir miedo y extorsionar a los más vulnerables, la respuesta de las autoridades parece no estar a la altura del desafío, dejando a los comerciantes a merced de la violencia y la extorsión.

Instar a un gobierno indiferente y desatento a que asuma su responsabilidad y comience a actuar.

Todo parece indicar que el gobierno actual muestra indiferencia ante esta problemática. Sin embargo, expertos consultados han subrayado que la solución a este conflicto requiere la unión de los comerciantes de Tijuana, quienes deben ejercer presión sobre las autoridades mediante marchas, plantones y manifestaciones para ser escuchados.

La situación se agrava debido a la insistencia en difundir información que resulta poco efectiva, como el llamado a marcar al 089, ya que la confianza de la ciudadanía en las autoridades es prácticamente inexistente.

Por ello, es crucial que los integrantes de las agrupaciones del mercado sobre ruedas hagan acto de presencia para captar la atención de las instituciones responsables.

Es de conocimiento general que, lamentablemente, los mercados sobre ruedas solo representan ingresos económicos y beneficios electorales para los gobiernos actuales, siendo visibles únicamente en épocas de comicios.

Hoy, s que nunca, es momento de exigir respuestas contundentes por parte de las autoridades antes de que ocurran tragedias mayores.

El hartazgo entre los trabajadores poda desencadenarse en cualquier momento si no es que ya ha comenzado, elevando el riesgo de que tomen justicia por mano propia contra algún extorsionador que se atreva a rondar su lugar de trabajo repartiendo volantes intimidatorios, todo esto con la aparente complicidad o indiferencia de quienes deberían garantizar su seguridad.