13 de diciembre de 2025
adame patrullas

Radiografía Política - ¿Refuerzo Real o Maquillaje Político?

La inversión, cercana a los 15 millones de pesos, fue presentada como un "gran logro" en la lucha contra la delincuencia, prometiendo mayor presencia en las calles y una optimización de los operativos de seguridad.
Radiografía Política

En un acto cargado de simbolismo y autopromoción, la alcaldesa de Playas de Rosarito, Rocío Adame Muñoz, anunció con gran fanfarria la adquisición de 9 nuevas patrullas para la Policía Municipal.

La inversión, cercana a los 15 millones de pesos, fue presentada como un «gran logro» en la lucha contra la delincuencia, prometiendo mayor presencia en las calles y una optimización de los operativos de seguridad.

Sin embargo, esta medida parece más un intento de pulir la imagen de la administración que una solución efectiva a los problemas estructurales de seguridad en el municipio.

Los datos duros revelan una realidad mucho menos alentadora: con solo alrededor de 40 oficiales disponibles para patrullar una ciudad de más de 150 mil habitantes, estas nuevas unidades corren el riesgo de convertirse en meros adornos estacionados, mientras la delincuencia persiste y las estadísticas oficiales de reducción de delitos levantan serias dudas sobre su veracidad.

El Contexto de la Adquisición: Fanfarria vs. Realidad Operativa

La entrega de las patrullas se realizó en un evento público donde Adame Muñoz enfatizó el equipamiento moderno de las unidades, incluyendo cámaras, radios y tecnología para mejorar la respuesta policial.

Fuentes oficiales destacan que esta compra busca «fortalecer» la corporación, distribuyendo las patrullas estratégicamente por la ciudad.

No obstante, esta narrativa choca frontalmente con la crisis de personal en la Policía Municipal. Reportes recientes indican que, tras depuraciones por reprobación en exámenes de control y confianza, el municipio se ha quedado con una fuerza operativa alarmantemente reducida.

En abril de 2025, de 277 agentes, 122 fallaron las evaluaciones, dejando un contingente mermado. Para mayo, la cifra oficial era de 128 policías, pero actualizaciones de octubre señalan que solo 40 están activos para patrullaje efectivo, cubriendo un territorio extenso y vulnerable como Rosarito.

Esta disparidad plantea preguntas inevitables: ¿de qué sirve invertir millones en vehículos si no hay suficientes elementos para manejarlos?

Con 40 oficiales, el ratio de policías por habitante es ridículamente bajo —aproximadamente uno por cada 3,750 residentes—, lo que deja amplias zonas sin vigilancia adecuada.

La alcaldesa presume de avances, pero ignora que el apoyo de la Marina de México ha sido crucial para suplir estas deficiencias, revelando una dependencia externa que no resuelve el problema de fondo. Esta adquisición parece responder más a una estrategia de relations públicas que a una planificación integral de seguridad.

La Disminución de Delitos: ¿Éxito Verdadero o Estadísticas Manipuladas?

Paralelamente, Adame Muñoz ha celebrado una supuesta reducción delictiva en el municipio, citando cifras impresionantes: más del 85% menos en reportes por detonaciones de arma de fuego, 40% menos en robos de vehículos sin violencia, y una baja general del 20% en incidencias durante 2025.

Estas estadísticas, presentadas en mesas de seguridad con participación de autoridades estatales, pintan un panorama de progreso bajo su liderazgo. Sin embargo, informes independientes y datos históricos sugieren que estas afirmaciones podrían estar «maquilladas» para encajar en una narrativa electoral o de reelección.

Por ejemplo, mientras el gobierno estatal reporta una disminución del 17% en homicidios dolosos en Baja California para 2025 comparado con 2024, otros análisis locales contradicen esta tendencia en Rosarito específicamente.

En junio de 2025, se documentó un aumento en la violencia, con el municipio calificado como uno de los más violentos del estado por observatorios ciudadanos.

Además, datos de finales de 2024 muestran un alza en homicidios (61 casos de enero a septiembre, incluyendo feminicidios), y durante la administración anterior, los delitos totales escalaron de 3,800 en 2021 a más de 5,000 en 2023.

Fuentes como el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y el Observatorio Nacional Ciudadano destacan que las tasas de homicidios en Rosarito han sido históricamente altas, con picos en años previos que no se alinean con las reducciones proclamadas.

Esta discrepancia apunta a posibles manipulaciones en el reporte de incidencias: subregistro de delitos, reclasificaciones o énfasis selectivo en categorías favorables. En un contexto donde alertas de viaje internacionales aún advierten sobre violencia en Baja California (incluyendo homicidios y secuestros), las proclamas de Adame parecen desconectadas de la percepción ciudadana, donde la inseguridad sigue siendo una preocupación diaria.

Conclusiones: Prioridades Invertidas en un Municipio Vulnerable

La adquisición de estas 9 patrullas, aunque bien intencionada en apariencia, ejemplifica un enfoque superficial en la seguridad pública. Invertir en hardware sin abordar la escasez de recursos humanos —como reclutamiento, capacitación y depuración efectiva— es como poner un parche estético en una herida profunda.

Rosarito necesita una reforma integral: aumentar el número de policías (actualmente en crisis, con llamados a reclutamiento que no han rendido frutos suficientes), invertir en tecnología de inteligencia y coordinación interinstitucional, y transparentar las estadísticas delictivas para evitar sospechas de «maquillaje».

La alcaldesa Adame, quien asumió el cargo hace un año promoviendo un «gobierno cercano y honesto», debe responder a estas críticas con acciones concretas, no con eventos mediáticos.

De lo contrario, este «gran logro» se diluirá en la frustración de una ciudadanía que demanda resultados reales, no solo vehículos relucientes en desfiles. En última instancia, la seguridad no se mide en patrullas, sino en calles seguras y confianza restaurada.

Esta columna no refleja la opinión de Plural.Mx, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor