Radiografía Política – ¿Culpar a Hugo Torres o Asumir Responsabilidades Actuales?
Como de costumbre en gobiernos morenistas: culpan al pasado y, sobre todo, a personas fallecidas que ya no se pueden defender. Recuerdan cómo lo hicieron con Carlos Manzo? Es su táctica favorita.

En un contexto de creciente malestar ciudadano por el incremento en impuestos y trámites municipales, la administración actual del Ayuntamiento de Playas de Rosarito parece optar por una estrategia clásica en la política mexicana: desviar la atención hacia un supuesto «villano» del pasado.
Fuentes internas revelan que se está reviviendo el nombre de Hugo Torres Chabert, exalcalde fallecido, para justificar el alza en el predial y otros cobros que afectan a familias y comercios locales.
Como de costumbre en gobiernos morenistas: culpan al pasado y, sobre todo, a personas fallecidas que ya no se pueden defender. Recuerdan cómo lo hicieron con Carlos Manzo? Es su táctica favorita.
Esta narrativa, que atribuye la crisis financiera a un crédito de alrededor de 100 millones de pesos contraído durante su gestión, ignora un detalle clave: administraciones intermedias, como la de Araceli Brown, no emitieron quejas similares, mientras que la actual alcaldesa, Rocío Adame, parece buscar una salida fácil culpando a un «pasado muy pasado».
La información, proveniente de una fuente interna que se declara «asqueada» por las dinámicas al interior del gobierno municipal, pinta un panorama de oportunismo político.
Según esta versión, el Ayuntamiento estaría «desempolvando» el legado de Torres Chabert –un político con décadas de trayectoria en la región– para presentarlo como el origen de los males financieros actuales.
El argumento central gira en torno a los pagos de intereses de ese viejo crédito, que supuestamente mantiene «presión» sobre las arcas públicas. Sin embargo, esta explicación suena más a coartada que a análisis riguroso: ¿por qué no se mencionó este problema durante la administración de Brown, quien gobernó entre 2019 y 2024 sin aludir a deudas heredadas como excusa para ajustes fiscales?
Críticos dentro y fuera del Ayuntamiento señalan que esta táctica no es nueva, pero sí revela una falta de accountability en la gestión de Adame. En lugar de asumir el costo político de decisiones actuales –como los incrementos en el predial que golpean directamente a colonias populares y al sector comercial–, se opta por un «discurso de manual»: culpar al ausente.
Torres Chabert, quien ya no puede defenderse, se convierte en el chivo expiatorio perfecto, mientras la alcaldesa se posiciona como la «ordenadora del cochinero». Pero esta retórica no calma el enojo social; al contrario, lo aviva.
El contexto no ayuda a la narrativa oficial. Rosarito enfrenta desafíos estructurales como el turismo estancado post-pandemia y una economía dependiente de la frontera, donde cualquier alza fiscal se siente como un golpe al patrimonio familiar.
En los pasillos municipales, se habla de una molestia creciente entre la población, que ve estos incrementos no como «ajustes necesarios», sino como una carga adicional sin transparencia.
¿Realmente un crédito de hace más de una década es el único culpable, o estamos ante una administración que prefiere reciclar enemigos en lugar de innovar soluciones?
Esta situación invita a una reflexión crítica: en política, culpar al pasado puede ser una salida temporal, pero no resuelve el presente.
Mientras Araceli Brown navegó su mandato sin necesidad de tales excusas, Rocío Adame parece inclinarse por la vía fácil, arriesgando credibilidad en un municipio que demanda liderazgo real, no scapegoats históricos.
Los rosaritenses merecen explicaciones honestas, no un guion reciclado que solo agrava la desconfianza hacia sus autoridades.
Esta columna no refleja la opinión de Plural.Mx, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor

