28 de agosto de 2026
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Radiografía Política - Cuando la sobreexposición se vuelve el peor enemigo

Desde marzo, la entonces senadora ordenó un despliegue masivo de propaganda en exteriores y redes sociales con miras a la gubernatura. Pero el hartazgo no se quedó en lo digital: reportes ciudadanos documentados por medios de la región señalan que habitantes de Baja California han compartido molestia por llamadas telefónicas, propaganda y otras acciones vinculadas a su promoción.
Radiografía Política

La aspiración de Julieta Ramírez Padilla a la candidatura de Morena para la gubernatura de Baja California se ha convertido, paradójicamente, en un caso de manual de cómo el exceso de campaña puede erosionar a una figura política antes de que siquiera llegue la boleta.

Bardas, espectaculares y hasta el teléfono

Desde marzo, la entonces senadora ordenó un despliegue masivo de propaganda en exteriores y redes sociales con miras a la gubernatura. Pero el hartazgo no se quedó en lo digital: reportes ciudadanos documentados por medios de la región señalan que habitantes de Baja California han compartido molestia por llamadas telefónicas, propaganda y otras acciones vinculadas a su promoción. Es decir, la campaña de Ramírez no solo saturó timelines, sino también teléfonos particulares, algo que en el terreno ciudadano se lee como invasivo más que persuasivo. 

El propio partido tuvo que ponerle un alto

Lo más revelador es que la contención no vino de la oposición, sino de las entrañas de Morena. Dos militantes, Cindy Guadalupe Sánchez Moreno y Magdalena Lourdes Medina Calderón, documentaron con fotografías de promoción en bardas, espectaculares, carteles y redes sociales, además de vínculos de medios que señalaban el acto anticipado de campaña, acumulando 42 pruebas en total, incluyendo volantes repartidos en Tecate con la leyenda «Nació en Baja, se nota». La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia le resolvió en contra, ordenándole abstenerse de cualquier acto de gestión y distribución donde se promocione su imagen fuera de los tiempos electorales. En otras palabras: su propio partido la frenó por tramposa en los tiempos.

El «marinismo» que le pesa como lastre

La narrativa que más ha calado entre sus propios correligionarios es que Ramírez no es un proyecto propio, sino la continuidad de la gobernadora Marina del Pilar Ávila, de quien fue secretaria particular antes de escalar en la política estatal. Esa cercanía terminó por costarle una ruptura pública: el comisionado nacional del PT, Jaime Bonilla Valdez, advirtió que su partido no participará en coalición con Morena si Ramírez es la candidata, calificándola de continuidad del «marinismo» y llegando incluso a vincular a ese grupo con «crimen organizado y narcotráfico», una acusación que subió considerablemente el tono del pleito interno. 

La oposición también la denuncia

El PAN de Baja California no se quedó atrás: presentó una denuncia penal contra la senadora morenista por la presunta difusión sistemática de propaganda personalizada en al menos cuatro municipios, señalando que parte de esa propaganda llegó incluso a espacios como escuelas y parques.

Cuestionamientos sobre su relación con Estados Unidos

A la lista se sumó, en julio, la versión del periodista Luis Chaparro, quien aseguró que la legisladora no cuenta actualmente con visa estadounidense y afirmó que existe una investigación abierta en ese país — un señalamiento con peso específico para quien aspira a gobernar un estado fronterizo. Ramírez respondió con dureza en redes: «Las aves de mal agüero se reúnen seguido a mentir y difamar… Es totalmente falso que a su servidora le haya sido retirada la visa. Lo que sí es verdad es que ya inició la temporada de zopilotes», escribió, sin ofrecer hasta ahora una postura pública detallada sobre la investigación en sí. 

La calle tampoco le ha sido amable

En un recorrido por un sobreruedas, una ciudadana la confrontó directamente por la falta de medicamentos, la inseguridad y la ausencia de resultados durante su gestión como senadora, y le reclamó haberla bloqueado en redes sociales. Ramírez respondió con un seco «no creo», en tono burlesco — una reacción que, más que apagar el reclamo, terminó viralizándose como ejemplo de desconexión con el ciudadano de a pie. 

El fondo del problema

Ramírez encabeza las encuestas internas de ejercicios poco confiables, ya que la mayoría de esas encuestas no cuentan con la rigurosidad del método científico; son puramente informales y, en pocas palabras, solo venden humo, lo que en papel la coloca como favorita. Pero esa ventaja numérica contrasta con un desgaste político acumulado en meses: sanciones del propio partido, ruptura con un aliado de coalición, denuncia penal de la oposición, señalamientos sobre su situación migratoria y una percepción ciudadana de saturación —telefónica y digital— que empieza a pesar más que cualquier encuesta.

Sin embargo, lo que más le preocupa a su círculo cercano es su salud, ya que temen que, al no llegar a ser la elegida, vuelva a caer en depresión. Algunos allegados afirman que esto ya sucedió en el pasado debido a un mal de amores, algo que se comenta muy fuerte en el círculo rojo de Ramírez. Al final, a esta columna no le interesa su vida personal, pero sí su salud, como la de cualquier ser humano. El tiempo dirá la verdad.

Radiografía Política  En una columna escrita por periodistas especializados en investigación sin ataduras ni favores. Aquí no hay líneas editoriales compradas ni autocensura disfrazada de “equilibrio”.

Somos un espacio de independencia absoluta donde la voz de la ciudadanía —sus denuncias, sus dudas, sus evidencias— tiene prioridad. Cada semana ponemos bajo la lupa a servidores públicos, políticos, candidatos y personajes de poder que influyen en nuestras vidas. No contamos chismes: hacemos radiografías con hechos, documentos, datos duros y contexto verificable.

El objetivo es simple y claro: que la gente sepa exactamente con quién está tratando, quién promete y quién incumple, quién llega con dinero sucio o con deudas pendientes. Para que, al final, cada quien sepa dónde está parado y pueda decidir con información real, no con propaganda ni cortinas de humo.

Porque en política la opacidad es el verdadero negocio. Nosotros la rompemos.

Esta columna no refleja la opinión de Plural.Mx, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor

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