19 de octubre de 2026
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Punto Crítico – Siéntese a negociar, alcalde

Una regla que se aplica o se suspende según convenga funciona como un permiso, y los permisos se conceden a quien puede reclamarlos. No espere que la encuesta lo rescate. En la medición estatal usted fue el más conocido, y eso le valió un cuarto de punto de diez.
Luis David Sandin Torres

El domingo 18 de octubre, a las seis de la tarde, una plataforma digital dejó de recibir solicitudes. Desde el día 8, una fila que nadie vio fue subiendo constancias, fotografías y semblanzas para encabezar la coordinación municipal de MORENA en Tijuana, la figura con la que el partido perfila a quien encabezará su candidatura a la alcaldía. Tranquilos, ya hay más registrados que votantes. Es sarcasmo, por supuesto, pero de los que desvelan la lógica del poder. La convocatoria solo obliga a publicar los registros aprobados, y nadie tendrá que decirnos cuántos se quedaron en el camino ni por qué.

Antes de reírnos de esa fila conviene revisar lo que muchos de nosotros seguimos creyendo. Nos enseñaron que el trabajo bien hecho habla por sí solo y que en la empresa, en el gremio o en la carrera quien cumple termina por ser reconocido. Lo repetimos a los jóvenes y se lo exigimos a los demás, aun habiendo visto cómo el ascenso se lo lleva quien supo sentarse a la mesa mientras el cumplido esperaba su evaluación. Esa fe en la recompensa automática del mérito sostiene también los procesos internos de los partidos. Todos se inscriben porque todos confían en que esta vez la regla escrita va a decidir, y quien más confía es quien más tiene que perder, que en Tijuana es el propio alcalde.

Ismael Burgueño gobierna la ciudad, tiene derecho a repetir y anunció que lo buscará dentro de MORENA y sin pedir licencia. Un operador que ya dejó de creer en la recompensa automática se lo diría sin rodeos. Lea esa convocatoria, alcalde, como se lee un contrato de adhesión. La encuesta no es el único método, ganarla no garantiza la coordinación y la comisión que califica la idoneidad puede resolver sin medir. Ya lo hizo. Al arrancar el proceso, la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones advirtió, según recordó usted mismo, que no habría premios de consolación. Días antes de que se publicaran las bases municipales, una aspirante derrotada en la contienda estatal de Chihuahua recibió por designación directa la coordinación de su ciudad.

Una regla que se aplica o se suspende según convenga funciona como un permiso, y los permisos se conceden a quien puede reclamarlos. No espere que la encuesta lo rescate. En la medición estatal usted fue el más conocido, y eso le valió un cuarto de punto de diez. Los demás rubros, incluida la preferencia, los encabezó quien hoy coordina en el estado, y su segundo lugar no sumó nada. Con un método así no hace falta alterar los números. La decisión queda tomada desde que se fija qué se mide y cuánto pesa cada cosa. Le queda una ventaja. Si en Tijuana hay más de seis perfiles idóneos, el primer filtro puede ser un sondeo de reconocimiento, justo lo único que usted ganó en la estatal.

Recuerde por dónde llegó. En 2024, el convenio de coalición le asignó al Partido Verde la candidatura de Tijuana, y fue el Verde quien la registró. La norma de la reelección permite que lo postule cualquiera de los partidos de la coalición que lo llevó al cargo, sin exigirle renunciar a su militancia. Esa puerta la abrió la ley. Nadie le pide traicionar a nadie. Basta con dejar de tratar como deslealtad el camino por el que llegó a la alcaldía. El Verde dijo en público que quiere conservar el municipio, que usted es su perfil más competitivo y que la candidatura se definirá por encuesta.

Haga que lo necesiten, y para eso asegúrese de que pueden perderlo. Quien no puede irse no tiene voz. Su permanencia está descontada, y nadie negocia con lo que tiene asegurado. La lealtad solo vale algo cuando puede retirarse, y sin esa posibilidad se llama cautiverio. Ningún partido le cede una ciudad a un cautivo. El aliado que quiere conservar Tijuana necesita un candidato que gane, y usted necesita un aliado dispuesto a postularlo si su propio partido decide no hacerlo. Un alcalde que puede ser candidato por dos vías deja de pedir y empieza a ofrecer.

Esa doble vía se juega en una mesa con calendario. La coalición distribuye sus espacios locales y pretende cerrarlos a principios de diciembre. Se decidirá qué partido encabeza cada municipio, cuál registra cada candidatura y cómo se cumple la paridad en el conjunto. Quien no está sentado ahí es repartido, porque las reglas no escritas de la política ocupan todo el espacio que las escritas dejan abierto. No pierda tiempo contando rivales. Que se apunten contra un alcalde en funciones quienes hace poco despachaban en su propio gabinete o en el gabinete estatal no prueba ninguna conspiración. Deja ver, eso sí, quién cree que la plaza está abierta, y esa creencia rara vez nace sola.

Mire quién salió ganando del proceso estatal. El Verde, que ha sido aliado del PAN, del PRI y hoy de MORENA, se quedó con coordinaciones estatales propias. En Baja California Sur, su aspirante superó por poco más de un punto de preferencia a la alcaldesa morenista de La Paz, que había ganado una reelección. El partido que escribe las reglas termina cediendo sillas al que sabe usarlas. Al socio que siempre tiene otra opción hay que convencerlo de quedarse, y eso se paga. La lección es incómoda para la militancia, pues el sistema premia a quien conserva una salida.

Convierta la licencia de junio en argumento. Buscó la gubernatura, no la obtuvo y regresó a terminar lo que empezó. Quien quiera reprochárselo tendrá que explicar por qué prefiere a quienes dejaron su cargo para buscar el siguiente. La reelección es la única candidatura que llega a la boleta con una gestión a la vista. El votante ya lo vio gobernar y no necesita imaginar cómo lo haría. La elección consecutiva existe para que el poder rinda cuentas ante quien lo otorgó, sin intermediarios y con el expediente abierto.

Se dirá que estos consejos son cínicos. Más cínico resulta fingir que la candidatura se decide en una encuesta abierta cuando la propia convocatoria se reserva el derecho de no levantarla. Los partidos existen para ganar elecciones, y quien llega a un cargo responde, sobre todo, por la forma en que lo ejerce. La legitimidad de origen se acredita una vez, el día de la toma de protesta; la de ejercicio se gana o se pierde cada día de gobierno. Usted lo comprobó en 2024, cuando llegó por una sigla acordada en la coalición y la ciudad le entregó el porcentaje de votos más alto registrado hasta entonces en su historia.

Ese realismo tiene una frontera, y la frontera es la ley. La postulación del aliado, el acuerdo entre partidos de la coalición y el juicio del votante quedan de este lado. Los recursos públicos en campaña, la presión sobre el aparato municipal y el uso de programas sociales pertenecen a la vieja política con otro nombre, y la propia convocatoria los prohíbe. Si MORENA quiere que nadie busque acomodo por fuera, tiene que lograr que quedarse valga más que irse. El remedio está en sus manos y consiste en hacer público cuántos se registraron, qué perfiles juzgó idóneos y por qué, y con qué ponderación va a medir antes de medir, de modo que las reglas que obligan a todos por igual vuelvan innecesarias las que no se escriben.

Si algo de esto te incomoda, recuerda la última vez que esperaste a que tu trabajo hablara por ti. No habló. En la dependencia, en el sindicato o en el despacho donde las promociones se deciden a puerta cerrada, nadie escucha a quien todos saben que no se va a ir. Pedir lo que corresponde, con argumentos y por los cauces que existen, forma parte de la dignidad de cualquiera que trabaja, y empieza por saber que uno puede marcharse. La plataforma cerró a las seis. Lo que sigue se decidirá en una mesa a la que nadie nos invitó, y quien espere la invitación ya eligió quedarse afuera.

Luis David Sandin Torres Abogado por la Facultad de Derecho de la BNA y Maestro en Ciencias Jurídicas por la UABC. Cuenta con estudios de Doctorado en Derecho Electoral y Filosofía Política por el Instituto Iberoamericano de Derecho Electoral. Ha realizado estancias de investigación bajo la dirección del Dr. Diego Valadés. En el ámbito profesional, se ha desempeñado como asesor en la Cámara de Diputados y es consultor independiente en políticas públicas y docente universitario.

Esta columna no refleja la opinión de Plural.Mx, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor

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