19 de abril de 2026
Estados Unidos duplica la recompensa por Nicolás Maduro a 50 millones de dólares

Estados Unidos duplica la recompensa por Nicolás Maduro a 50 millones de dólares

Esta medida, calificada como “histórica” por Bondi, se enmarca en el Programa de Recompensas contra Narcóticos (NRP) del Departamento de Estado y busca intensificar la presión sobre el líder venezolano, acusado de narcotráfico y vínculos con organizaciones criminales.

Washington, 12 de agosto de 2025 – El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, anunció el pasado 7 de agosto un incremento histórico en la recompensa por información que conduzca al arresto del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

La cifra, que previamente era de 25 millones de dólares, se elevó a 50 millones, según comunicó la fiscal general estadounidense, Pam Bondi, a través de un video publicado en su cuenta de X.

Esta medida, calificada como “histórica” por Bondi, se enmarca en el Programa de Recompensas contra Narcóticos (NRP) del Departamento de Estado y busca intensificar la presión sobre el líder venezolano, acusado de narcotráfico y vínculos con organizaciones criminales.

Acusaciones contra Maduro

El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusa a Maduro de liderar el llamado “Cártel de los Soles”, una red presuntamente vinculada al tráfico de drogas en América Latina, así como de colaborar con organizaciones como el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Según Bondi, la Administración de Control de Drogas (DEA) ha incautado 30 toneladas de cocaína relacionadas con Maduro y sus asociados, de las cuales siete toneladas estarían directamente vinculadas al presidente venezolano.

Además, se han confiscado más de 700 millones de dólares en activos, incluyendo dos aviones privados y nueve vehículos.

Maduro enfrenta cargos desde 2020, formalizados durante el primer mandato de Trump, por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, uso y porte ilegal de ametralladoras, y coordinación con narcotraficantes en Honduras y otros países.

La fiscal general destacó que estas actividades representan una “amenaza directa a la seguridad nacional estadounidense”, señalando que la cocaína traficada suele estar mezclada con fentanilo, un opioide que ha causado estragos en Estados Unidos.

Reacción de Venezuela

El gobierno venezolano reaccionó con contundencia, calificando la recompensa como una “burda operación de propaganda política”. El canciller Yván Gil describió la medida como “patética” y una “cortina de humo ridícula”, mientras que el fiscal general, Tarek William Saab, la tildó de “grotesca e infame”.

Saab argumentó que la acusación constituye una violación al derecho internacional y un intento de desestabilizar a Venezuela en un contexto electoral. Además, afirmó que el país ha implementado políticas efectivas contra el crimen organizado bajo el liderazgo de Maduro.

Contexto político y diplomático

La decisión de Washington se produce en un momento de alta tensión política. Estados Unidos no reconoce a Maduro como presidente legítimo de Venezuela desde las elecciones de 2018, consideradas fraudulentas, y en 2024 respaldó al opositor Edmundo González Urrutia como presidente electo tras los comicios del 28 de julio.

Durante el primer mandato de Trump, se reconoció a Juan Guaidó como presidente interino, una estrategia que incluyó sanciones y un embargo petrolero, pero que no logró derrocar a Maduro.

A pesar de la hostilidad, ha habido acercamientos diplomáticos. En julio de 2025, se negoció la liberación de 10 ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela, con mediación de El Salvador.

Sin embargo, la duplicación de la recompensa indica un endurecimiento de la postura estadounidense, alineada con la política “America First” de Trump.

Implicaciones y críticas

La recompensa de 50 millones de dólares supera las ofrecidas en el pasado por figuras como Osama bin Laden y Saddam Hussein, lo que subraya la prioridad que Estados Unidos otorga a este caso.

Sin embargo, algunos sectores en Venezuela y en la comunidad internacional han criticado la medida como una forma de injerencia y guerra psicológica.

En redes sociales, usuarios han ridiculizado la recompensa, señalando que Maduro “está en Miraflores” y no se oculta, mientras otros han apoyado la iniciativa, considerándola un paso contra el narcotráfico.

El aumento de la recompensa refuerza la presión sobre Maduro, pero su efectividad es incierta, dado que el líder venezolano ha resistido sanciones y acusaciones previas mientras se mantiene en el poder.

La comunidad internacional observa con atención cómo esta medida impactará las ya frágiles relaciones entre Estados Unidos y Venezuela.