19 de abril de 2026
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Actividad física durante el embarazo: Ventajas para el bienestar corporal y emocional de la futura madre

A lo largo de su ponencia, el especialista explicó que el ejercicio, siempre que sea planificado y adaptado a las características individuales de cada paciente, no solo es seguro sino también altamente beneficioso.

Tijuana BC 9 de agosto de 2025.- En el segundo día de la 6ta. Jornada de Nutrición «Encuentro Interdisciplinario de Nutrición Materno Infantil», organizada por la Coordinación Académica de Nutrición de la Universidad de Tijuana CUT, se realizó la conferencia titulada «El rol del ejercicio en el embarazo: beneficios y recomendaciones», impartida por el doctor Carlos Alberto Montes Monroy, especialista en Medicina Física y Rehabilitación.

Frente a una audiencia conformada por estudiantes y docentes de los Campus Altamira y Oriente, el doctor Montes Monroy presentó una exposición detallada sobre la influencia del ejercicio en la salud física, emocional y metabólica de las mujeres durante el embarazo, apoyándose en estudios científicos y guías clínicas internacionales.

A lo largo de su ponencia, el especialista explicó que el ejercicio, siempre que sea planificado y adaptado a las caractesticas individuales de cada paciente, no solo es seguro sino también altamente beneficioso.

Entre los principales efectos positivos mencionó la prevención de la hipertensión fisiológica, el control del aumento de peso —idealmente entre 7 y 9.5 kilogramos— y la preparación del cuerpo para un parto vaginal, que debería ser la modalidad de nacimiento en cerca del 80% de los casos.

Se destacaron actividades como caminar, nadar y andar en bicicleta como ejemplos de ejercicio aeróbico seguro. Asimismo, recomendó el yoga y los ejercicios centrados en flexibilidad y coordinación debido a sus beneficios para el sistema musculoesquelético y su facilidad de adherencia.

El especialista también abordó el impacto del ejercicio en la salud mental, detallando su papel en la reducción del riesgo de sufrir el “baby blues” y otros trastornos emocionales durante el posparto, favorecido por su influencia positiva en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.

Sin embargo, subrayó que la actividad física debe mantenerse entre niveles de intensidad ligera y moderada, evitando entrenamientos de alta exigencia como los programas tipo HIIT o crossfit—excepto en casos donde ya fueran practicados antes del embarazo y no existieran restricciones médico-obstétricas.

Herramientas como la Escala de Borg y el “test de la conversación” fueron presentadas como formas eficaces para controlar la intensidad del esfuerzo físico. Montes Monroy destacó la importancia de realizar evaluaciones clínicas antes, durante y después del embarazo.

Además, recomendó adaptar las rutinas según cada etapa gestacional y evitar deportes de contacto.

También hizo énfasis en identificar señales de alerta como mareos, palpitaciones o dolor torácico, las cuales podrían indicar condiciones como anemia o problemas cardiovasculares, insistiendo en la necesidad de derivar al paciente para una valoración médica inmediata si se presentaran dichos síntomas.

La presentación incluyó ejemplos prácticos sobre cómo progresar en las rutinas físicas, enfatizando la importancia de diversificar las actividades para fomentar la adherencia, especialmente en casos de pacientes sedentarias.

Se discutieron estrategias como el acompañamiento grupal, el uso de herramientas digitales para telesalud, así como el apoyo mediante redes familiares para asegurar la continuidad del ejercicio. Incluso con menos de 150 minutos semanales de actividad física, destacó que los beneficios incluyen una disminución del riesgo de diabetes gestacional, preeclampsia y eclampsia.

El experto también habló sobre los efectos epigenéticos del ejercicio durante el embarazo, incluyendo modificaciones en el ADN mitocondrial que favorecen un mejor desarrollo neuromotor del bebé.

Además, mencionó los beneficios de las miosinas, proteínas liberadas durante la actividad física con propiedades antiinflamatorias y protectoras a nivel placentario.

Concluyó que el ejercicio no solo mejora la salud física y emocional de la madre, sino que también tiene un impacto significativo en el desarrollo saludable del bebé.

En este contexto, se resaltó la función de la telesalud como una herramienta accesible y eficiente para el monitoreo remoto, ayudando a reducir barreras logísticas y económicas. Asimismo, se discutieron los beneficios de los ejercicios anaeróbicos y de fortalecimiento muscular, que a menudo son subestimados en mujeres embarazadas.

También se mencionaron los ejercicios acuáticos, los cuales, gracias al principio de Arquímedes, disminuyen el impacto del peso corporal, mejorando la movilidad y el confort, siempre considerando medidas de precaución para evitar caídas o lesiones.

Respecto al período postparto, se recomendó retomar la actividad física lo s pronto posible, siempre de manera personalizada según el tipo de parto y el proceso de recuperación.

Se alertó sobre los riesgos del reposo prolongado durante la cuarentena, ya que este puede propiciar el sobrepeso y otros problemas metabólicos.

También se aclaró que el ejercicio no está contraindicado durante la lactancia materna, aunque podría generar incomodidades por la congestión vascular mamaria, por lo que se sugir realizar una extracción previa en caso necesario.

Se hizo especial énfasis en la importancia de una prescripción profesional del ejercicio, en la que se detallen aspectos como tipo, objetivo, modalidad, intensidad, duración y frecuencia.

Este enfoque estructurado permite garantizar seguridad y efectividad tanto en gestantes como en cualquier otra población.

Además, se reiteró que un trabajo multidisciplinario es fundamental, especialmente en casos de obesidad o afecciones médicas previas, y que la supervisión constante resulta clave para ajustar el ejercicio a las necesidades individuales de cada paciente.

El especialista destacó también cómo el ejercicio puede actuar como modulador de procesos inflamatorios, contribuyendo a disminuir la presencia de radicales libres y marcadores como las interleucinas y factores de crecimiento que, en niveles elevados, pueden generar complicaciones durante el embarazo.

Estos efectos antiinflamatorios benefician el patrón placentario y ayudan a prevenir enfermedades crónicas relacionadas con la gestación.

Asimismo, el doctor Montes subrayó los cambios epigenéticos que el ejercicio puede inducir, influyendo positivamente en la expresión genética, incluso a nivel del ADN mitocondrial que se transmite exclusivamente por vía materna.

Resaltó que estas variaciones mitocondriales tienen implicaciones en el desarrollo celular y metabólico tanto de la madre como del bebé.

Entre los descubrimientos más significativos compartidos estuvo el impacto del ejercicio en el desarrollo neuromotor infantil.

Se sa que las madres que mantuvieron una práctica regular de ejercicio durante más de cuatro meses experimentaron beneficios importantes en el desarrollo de sus hijos, lo cual refuerza la idea de que el ejercicio no solo aporta ventajas físicas y emocionales inmediatas, sino también mejoras a largo plazo en la salud del recién nacido.

Con esta exposición, el doctor Carlos Montes concluyó su participación en la 6ta Jornada de Nutrición, dejando a los asistentes una profunda reflexión sobre el impacto del ejercicio como herramienta preventiva, terapéutica y promotora del bienestar durante el embarazo.

Al finalizar su conferencia, la maestra Dalia Lizeth Villanazul Gastélum, Coordinadora Académica de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad de Tijuana, entregó un reconocimiento al doctor Carlos Alberto Montes Monroy en agradecimiento por su valiosa intervención.