12 de febrero de 2026
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Radiografía Política - El informe fugaz de Adame

La violencia, ese elefante en la habitación que Adame esquivó en su breve oratoria, prevalece como una sombra implacable: reportes independientes y quejas ciudadanas señalan un aumento en asaltos a transeúntes, extorsiones a comercios y balaceras en colonias periféricas, donde la promesa de "paz y seguridad" se disuelve en patrullajes esporádicos e ineficaces.
Radiografía Política

En un acto que duró lo que un comercial televisivo, la alcaldesa Rocío Adame Muñoz rindió este 1 de octubre su Primer Informe de Gobierno ante un auditorio de funcionarios locales, donde su discurso sobre «logros transformadores» se extendió apenas 12 minutos.

Rodeada de un coro de aplausos mecánicos –comparados en redes sociales con el de focas en un acuario–, Adame enumeró avances que, para muchos rosaritenses, suenan a maquillaje superficial en un municipio donde la violencia sigue siendo la verdadera protagonista de la agenda diaria.

El evento, transmitido en vivo y cubierto por medios locales afines, presentó un panorama oficial de éxitos relucientes. Según el informe, Rosarito habría registrado una reducción del 33% en la incidencia delictiva general comparada con 2024, con caídas específicas del 25.8% en homicidios y un 28% en robos.

En el frente turístico, se presumió la sede del Tianguis Turístico 2025 como un hito histórico que atrajo visitantes de más de 40 países y posicionó al municipio en el mapa global.

Obras urbanas como la colocación de luminarias LED, programas de bacheo y la regeneración del Bulevar Artesanal Popotla también fueron destacadas como pilares de un «gobierno que deja atrás la simulación».

Incluso la gobernadora Marina del Pilar Ávila felicitó públicamente a Adame por su «trabajo incansable», en un guiño que refuerza la narrativa oficial de progreso.

Sin embargo, esta versión pulida choca frontalmente con la realidad que viven miles de familias en Rosarito. Durante sus primeros 12 meses al frente del Ayuntamiento, la alcaldesa heredó un déficit de más de 60 millones de pesos, un reto financiero que, lejos de resolverse, parece haber servido de pretexto para una gestión tibia.

La violencia, ese elefante en la habitación que Adame esquivó en su breve oratoria, prevalece como una sombra implacable: reportes independientes y quejas ciudadanas señalan un aumento en asaltos a transeúntes, extorsiones a comercios y balaceras en colonias periféricas, donde la promesa de «paz y seguridad» se disuelve en patrullajes esporádicos e ineficaces.

Lo más llamativo del informe no fueron las cifras –cuestionadas por su metodología opaca–, sino el ambiente circense que lo envolvió. Funcionarios municipales aplaudieron con fervor cada mención a logros menores, evocando la imagen de un séquito incondicional más preocupado por la lealtad que por los resultados.

Y si el discurso fue efímero, el «maquillaje» literal de la alcaldesa –su impecable producción de imagen, con peinado impecable y delineado perfecto bajo las luces del auditorio– se robó involuntariamente los reflectores, convirtiéndose en el meme viral del día.

En plataformas como Facebook e Instagram, usuarios locales compartieron capturas del evento con captions irónicos: «El único avance real: el glow-up de la alcaldesa» o «¿12 minutos de discurso o 12 capas de base?».

Las redes sociales, ese termómetro crudo de la opinión pública, estallaron en burlas y reclamos directos. Ciudadanos como @RosaritoReal (un perfil anónimo con miles de seguidores locales) tuiteó: «Mientras Adame habla de turismo, aquí seguimos sin caminar de noche por miedo a los ‘turistas’ armados. #InformeMaquillado».

Otros, en grupos de WhatsApp y foros de Facebook como «Vecinos de Rosarito Unidos», exigieron respuestas concretas: «¿Dónde está el plan contra la violencia? ¿O solo aplausos para el jefe?».

Aunque la cobertura mediática local –dominada por boletines oficiales– minimiza estas voces disidentes, un escaneo rápido revela un descontento latente: hashtags como #RosaritoSinPaz y #AdameFachada acumulan cientos de interacciones en las últimas 24 horas, amplificando el eco de una ciudadanía harta de discursos cortos y promesas largas.

Esta brecha entre el informe oficial y la calle no es casual. Rosarito, con su vocación turística y su frontera vulnerable, merece más que un monólogo de 12 minutos.

La alcaldesa Adame, que asumió con promesas de «humildad y orgullo», enfrenta ahora el veredicto de un año marcado por deudas pendientes y balas perdidas.

Si el Tianguis Turístico fue un acierto, no basta para tapar los baches –físicos y metafóricos– que siguen azotando a sus habitantes.

Los rosaritenses, entre risas amargas en redes y gritos silenciados en las calles, esperan que el próximo informe no sea solo un retoque cosmético, sino un verdadero cambio de cara a la inseguridad que devora su paraíso playero.

Sin embargo, he sabido que el equipo de encuestadores de Plural.mx ya se encuentra activo en las calles de diversos municipios de Baja California.

En consonancia con su labor habitual, están llevando a cabo una evaluación de los primeros doce meses de gestión de cada alcalde, incluso de aquellos que han sido reelegidos.

Pronto estarán disponibles los datos concretos y objetivos que esta firma encuestadora recopila mediante un enfoque directo y presencial, con el propósito de captar genuinamente el sentir ciudadano. Es importante destacar que estas encuestas siempre se realizan cara a cara, como corresponde a este tipo de estudios.

Esta columna no refleja la opinión de Plural.Mx, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor