21 de septiembre de 2026
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Punto Crítico – Otra carrera meteórica

Hay una lectura más generosa de esa velocidad, y merece su lugar. Una carrera rápida también puede apoyarse en redes bien tejidas, en disciplina partidista y en votos reales. Julieta ganó su distrito en 2021 y en 2024 obtuvo más de la mitad de los sufragios en la elección al Senado.
Luis David Sandin Torres

En el departamento de recursos humanos de cualquier maquiladora de Tijuana hay una lectura que se aprende sin manual. La encargada toma la solicitud y recorre con el dedo la columna de fechas. Se detiene cuando encuentra cinco empleos en cuatro años; entonces levanta la vista y pregunta por qué nadie lo retuvo, o por qué él no quiso quedarse en ninguno. Al aspirante se le nota la incomodidad de quien sabe que su historial habló antes que él. En esa oficina nadie confunde el movimiento con el mérito. Ahí se sabe que un trabajo solo puede medirse cuando alguien se queda a responder por lo que hizo, y esa solicitud casi siempre termina en el fondo del cajón.

A muchos de nosotros esa regla se nos olvida cuando la hoja de vida es la de un político. Al que brinca de puesto en puesto lo llamamos promesa. Le celebramos la juventud cuando llega a diputado, a senador y a coordinador en menos de una década, y rara vez preguntamos qué dejó terminado en cada escala. Con el trabajador somos menos generosos; le pedimos años de antigüedad antes de confiarle un turno. Esa indulgencia tiene algo de fascinación por el ascenso. Visto de cerca, supone renunciar a juzgar el poder con la misma vara que usamos a diario para medir el esfuerzo ajeno.

Julieta Ramírez tiene 31 años. Desde el 15 de septiembre encabeza la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional de MORENA en Baja California. Fue secretaria particular en el Ayuntamiento de Mexicali y llegó a San Lázaro en 2021 por el Distrito 2. La diputación fue su único periodo completo, y le sirvió de antesala para la campaña de 2024, en la que encabezó la fórmula ganadora al Senado. Rindió protesta como senadora en septiembre de ese año. El 17 de junio de 2026 pidió licencia por tiempo indefinido para competir por la coordinación; aún no cumplía dos años de un periodo de seis.

Ese recorrido ya lo habíamos visto. Marina del Pilar llegó a la Cámara de Diputados en 2018 por el mismo Distrito 2, y pidió licencia antes de cumplir un año para buscar la alcaldía de Mexicali. Asumió en octubre de 2019 y se separó del Ayuntamiento en marzo de 2021 para ser candidata a gobernadora. Julieta estuvo cerca en cada tramo: fue su asesora legislativa, coordinó su campaña juvenil y luego fue su secretaria particular. A su lado aprendió el oficio. La curul del Distrito 2 sirvió dos veces de escalón, y la carrera que hoy se presenta como la llegada de una generación nueva sigue muy de cerca el camino de quien la formó.

Hay una lectura más generosa de esa velocidad, y merece su lugar. Una carrera rápida también puede apoyarse en redes bien tejidas, en disciplina partidista y en votos reales. Julieta ganó su distrito en 2021 y en 2024 obtuvo más de la mitad de los sufragios en la elección al Senado. Los partidos premian a quien moviliza, y ella ha demostrado que sabe hacerlo. Esa virtud, con todo, se prueba en campaña. La urna certifica que alguien sabe ganar. Lo que esa persona hace después con el cargo se conoce únicamente si permanece en él, y esa es precisamente la prueba que estas trayectorias siguen aplazando.

Pedir licencia es legítimo, y nadie comete una ilegalidad al hacerlo. La figura existe para que un representante pueda ausentarse cuando una causa lo justifica; con los años se volvió el trámite de rutina para subir de peldaño, y la practican por igual cuadros de todas las siglas. Un cargo de elección no le pertenece a quien lo ocupa. Es un mandato con plazo, que el votante presta a cambio de responsabilidad, y esa responsabilidad solo puede exigirse cuando las decisiones tuvieron tiempo de producir consecuencias. Quien se va antes nunca llega a la hora de responder, y un poder que nunca se evalúa termina por no deberle nada a nadie.

MORENA tenía motivos para elegirla. El 8 de septiembre, una semana antes del nombramiento, un reportaje de televisión nacional difundió documentos en los que Julieta aparece como firmante de un acuerdo preliminar de colaboración con la fiscalía federal estadounidense en San Diego. Hasta ahora, ninguna autoridad ha confirmado públicamente ese documento. Ella lo atribuye a una guerra sucia, y ese mismo día la presidenta nacional del partido salió a respaldarla. Retirarla habría sido admitir que una filtración puede tumbar a una aspirante, en un proceso cuyo cargo lleva la palabra soberanía en el nombre. Sostenerla cuidó ese discurso, aunque dejó la apuesta del partido en Baja California expuesta a un asunto que no se resuelve en México.

También pesó lo que ocurría en casa. Julieta creció políticamente en el equipo de Marina del Pilar y fue de sus defensoras más visibles. En mayo de 2023, ante la Comisión Permanente, llamó a Jaime Bonilla «mentiroso profesional» por sus ataques contra la gobernadora. A principios de agosto de este año habló de él como «ingeniero Bonilla» y le reconoció su papel de fundador del movimiento en el estado. Se tomó además una fotografía en su oficina, con la bandera del PT de fondo, cuando Bonilla ya había advertido que su partido podía competir sin MORENA. Desde la Ciudad de México, esa designación permitía sacar la sucesión de las manos de la gobernadora sin romper con el aliado.

Netzahualcóyotl Jáuregui es el principal colaborador político de Julieta. Fue secretario de Bienestar en el gobierno de Marina del Pilar hasta el 29 de junio de 2026, una semana después del registro de aspirantes. Durante los meses en que se dio por hecho el distanciamiento, el hombre que armaba la candidatura de Julieta seguía despachando en el gabinete de la gobernadora, con los programas sociales a su cargo. Cuesta entender una ruptura que convive con esa cercanía. Con lo que hoy se sabe, cabe preguntarse qué tan hondo fue el distanciamiento entre ambas, y que la pregunta tenga fundamento dice poco bueno de la forma en que se decide quién va a gobernar Baja California.

Marina del Pilar lleva casi cinco años en la gubernatura, el único cargo que no ha dejado a medias. Sus defensores tienen cifras que mostrar, como la menor tasa de pobreza del país y el cuarto lugar nacional en inversión extranjera directa, y esos datos merecen una revisión aparte. En estos mismos años, Estados Unidos le revocó la visa, en mayo de 2025. En 2026 circularon grabaciones en las que conversa con personas que se presentaron como enlaces de agencias estadounidenses sobre posibles sanciones o procedimientos en su contra. Ella reconoció su voz. Sostiene que se trataba del trámite para recuperar su visa, que cayó en una trampa y que los fragmentos se difundieron fuera de contexto, por lo que presentó una denuncia.

Parte del problema podría atenderse con una regla sencilla. Quien pida licencia para buscar otro cargo tendría que presentar antes un informe público de lo que prometió y de lo que deja hecho, y la licencia no debería surtir efectos mientras ese informe no esté a disposición de cualquier ciudadano. Los partidos, por su parte, podrían acompañar el anuncio de cada coordinador con los meses reales que la persona pasó en cada puesto, y no solo con la lista de cargos, que a primera vista parece mérito acumulado. Lo demás le toca al votante, y ninguna ley va a resolverlo por él: antes de entusiasmarse con lo lejos que puede llegar un aspirante, hay que averiguar qué ha terminado.

A ti, que alguna vez te quedaste en un trabajo cuando irte era lo fácil, que sacaste adelante un proyecto o diste la cara cuando fracasó, te toca pedirle lo mismo a quien viene por tu voto. Esa constancia tuya vale mucho, aunque la política profesional haya aprendido a menospreciarla. Es justo lo que les falta a estas carreras que se cuentan como hazañas, y es también la prueba de que otra manera de servir existe, porque tú la practicas sin que nadie te aplauda. La próxima vez que te presenten a un candidato joven y veloz, pide su historial completo, con fechas. Léelo como lo leería la encargada de recursos humanos de la maquila, buscando el lugar donde esa persona se quedó hasta el final.

Para contener a una gobernadora con tantos frentes abiertos, MORENA escogió a una aspirante hecha con el mismo molde. Queda la duda de si el centro le quitó a Marina del Pilar el control de su sucesión o si se lo dejó con otro nombre; tal vez esa ambigüedad forme parte del cálculo. Sabemos, eso sí, que la única vez que una de estas carreras se detuvo el tiempo necesario para rendir cuentas, lo que apareció fue una visa revocada y unas grabaciones que la propia gobernadora tuvo que salir a explicar.

Luis David Sandin Torres Abogado por la Facultad de Derecho de la BNA y Maestro en Ciencias Jurídicas por la UABC. Cuenta con estudios de Doctorado en Derecho Electoral y Filosofía Política por el Instituto Iberoamericano de Derecho Electoral. Ha realizado estancias de investigación bajo la dirección del Dr. Diego Valadés. En el ámbito profesional, se ha desempeñado como asesor en la Cámara de Diputados y es consultor independiente en políticas públicas y docente universitario.

Esta columna no refleja la opinión de Plural.Mx, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor

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