Rosarito en llamas: La violencia no cesa y las autoridades quedan superadas
Rosarito en llamas: La violencia no cesa y las autoridades quedan superadas
Playas de Rosarito BC 26 de julio de 2025.-La gestión del secretario de Seguridad Ciudadana, Héctor Manzo Ruvalcaba, ha sumido a Playas de Rosarito en una creciente ola de inseguridad que pone en entredicho su capacidad para liderar la protección de los ciudadanos.
Desde su llegada al cargo, el municipio ha experimentado un alarmante repunte en delitos como robos a comercios, vehículos y, más grave aún, ataques armados contra agentes policiacos, evidenciando un colapso en la estrategia de seguridad.
En los últimos meses, al menos tres policías han sido atacados a balazos mientras se encontraban fuera de servicio, sin que las autoridades lograran detener a los responsables.
Estos incidentes, ocurridos tanto en pleno día como en la noche, reflejan la impunidad que impera en el municipio y la falta de un plan efectivo para contrarrestar la delincuencia.
La ausencia de capturas tras estos ataques pone en evidencia la ineficacia operativa de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, encabezada por Manzo y su director, Bernal Hinojosa, quien carece de experiencia previa como policía.
La situación se agrava por decisiones controvertidas, como la suspensión masiva de agentes, lo que ha mermado significativamente el número de efectivos disponibles.
A esto se suma la carencia de recursos esenciales: tecnología obsoleta, armamento insuficiente y un parque vehicular limitado.
Los propios policías han expresado su preocupación, señalando que operan en condiciones de vulnerabilidad, especialmente en las zonas de alto riesgo, donde la presencia de la delincuencia es cada vez más notoria.
Lejos de avanzar hacia un municipio seguro, Rosarito se ha convertido en un escenario de creciente violencia, donde los ciudadanos enfrentan robos y extorsiones con preocupante frecuencia.
Mientras tanto, Manzo Ruvalcaba parece más enfocado en actividades administrativas y eventos públicos, desplazándose en una camioneta blindada, que en liderar acciones concretas para revertir la crisis.
Su gestión, marcada por la improvisación y la falta de resultados, ha generado un sentimiento de abandono entre la población y los propios elementos policiacos.
La ciudadanía exige respuestas y un cambio urgente en la estrategia de seguridad. La pregunta persiste: ¿hasta cuándo se permitirá que la inseguridad reine en Rosarito bajo una administración que parece estar más preocupada por la imagen que por la protección de sus habitantes?

